3. Siglo XVIII

1700-1701.- En las cuentas de este período se dice que la Virgen de Villaviciosa vino a Córdoba y la Cofradía asistió con su estandarte, pero debe referirse este hecho a la última venida desde su ermita a la Catedral, donde quedó definitivamente, en 1698.

La obra pía que en San Miguel fundó Miguel de Haro, puso pleito a la Cofradía de la Virgen de las Angustias en el tribunal de Cruzada, por entender que las casas de la Cofradía en la calle Beatas estaban afectadas por un censo a favor de dicha obra pía. Debió ganarse el pleito puesto que en las cuentas no se vuelve a hablar de él ni se les pagó nada en lo sucesivo.

El Patrono D. Gómez de Córdoba y Figueroa regaló una peana para la Cruz de Guía a la que se le hizo una parihuela, dorándose el conjunto. El dorado lo hizo Alonso Gómez y Agustín de Fuentes. Este último puede ser el Hermano Mayor. Costó 39.100 mr. y la venta de la vieja se hizo en 6.120 mr.

En las cuentas, aparecen como hermanas de la Cofradía las religiosas del convento de las Nieves.

1705.- El Visitador autorizó gastar en las obras de las casas de S. Lorenzo 5.258 reales con la prohibición de sacar la procesión hasta no haber devuelto al arca la cantidad citada, pero se acordó hacerlo a razón de mil reales al año.

1705-1708.-En las cuentas, aparecen como hermanas de la Cofradía las religiosas del convento de Jesús y María.

En las mismas cuentas aparece un gasto difícil de entender: "Derechos de notarios que han hecho algunas diligencias en los años desta cuenta en orden a la procesión y ministros que han asistido en S. Francisco para evitar los embarazos con los hermanos de azote"

1708-1712.- En las cuentas, aparecen como hermanas las religiosas de los conventos de Sta.Clara y Sta. María de las Dueñas.

Los patronos junto con otro hermano dieron 126 reales para hacerle a la Virgen un "monillo" y una basquiña.

Se chapó en plata la Cruz del paso costando 2.435 reales y se hizo una toca para la Virgen.

1714.- Se envió a Granada a la Chancillería al P. Fr. Fernando de Valdivia a recoger la "Real provisión. "

Se discutió si la procesión había de salir con asistencia de la Parroquia, o sea, el clero parroquial.

Se le pusieron lágrimas nuevas a la Virgen y se le arreglaron unos dedos a ambas imágenes.

 

Juan de Espejo hizo un Sagrario nuevo en madera de flandes "de una vara de alto hasta la cornisa. con 4 columnas y doce figuras". Lo doraron Andrés y Alonso Gómez importando 1763 reales.

Se hicieron unas enaguas blancas con encajes para la Virgen y una toca.

1715-1716.- Se hizo el frontal para el altar en jaspe de Cabra. Costó 533 reales y lo doró Alonso Gómez Caballero por 100 reales. Existe el recibo con fecha de 18-01-1716.

El platero Juan José Romero hizo un remate y un INRI para la Cruz de plata utilizando 100 pesos que sobraron de la Cruz y se le añadieron 14 más.

Se hicieron 6 candelabros y 2 atriles para el altar en madera dorada. También se doraron las varas de gobierno a las que se les hizo "insignia".

1716-1718.- La demanda en el campo se ajusta con Juan de la Paz a razón de 4 ducados por año. Parece que se trata de un contrato a tanto alzado.

En 1717 no salió la procesión y se hizo la fiesta el Domingo de Resurrección como era costumbre "para que los fieles no pierdan la devoción".

En las cuentas figura un gasto de contribución a la limpieza del arroyo de S. Lorenzo'

Se hizo un manto nuevo para la Virgen, " de terciopelo que se labró de toda costa para Ntra. Sra. comprando la seda en aparejo dándola a cojer, teñir, encañar y tejer". Se compraron 10 libras y 7 onzas de seda. El costo fue de 1183 reales y 4 maravedís.

También se le hicieron 59 puntas de plata, más dos que regaló el platero, y las estrellas, todo ello utilizando las del manto viejo y añadiéndole 76 onzas de plata para las puntas y 77 para las estrellas. Las hizo José Jiménez de Illescas. La factura tiene fecha 18-3-1718.

Por el traslado de "una Bula de los jubileos de la Capilla ", se pagaron 117 reales.

1718-1720.- El 26 de junio de 1718 el Sr. Provisor dio un mandato comunicado también individualmente al Hermano Mayor y a los seises, prohibiendo prestar bienes de la bajo pena de excomunión mayor y dos meses de cárcel.

En 1719 no hubo procesión por lluvia, haciéndose fiesta el Domingo de Resurrección con sermón, música y fuegos.

Se pagó "a unos ministros por echar de S. Francisco a los hermanos de azote para que pudiera pasar la procesión". No sabemos si se refiere a los flagelantes franciscanos, o a los hermanos de la Vera Cruz

Los vecinos de las casas debían 1254 reales 10 maravedís "por lo calamitoso de los tiempos" y se perdonaron 90 reales a algunos vecinos por su suma pobreza.

En 1721 no se salió en procesión, pero no se hizo la fiesta del domingo de Resurrección.

 

Se hicieron 42 túnicas de esterlina y que llevaban cordones.

Se hizo una toca para la Virgen y un sudario para el Cristo, empleándose 2 piezas de lienzo de olán y 8 varas de encaje fino. El costó fue de 306 reales.

Se hizo un paño para el comulgatorio guarnecido de encajes.

En las cuentas hay una partida que dice: "Aderezo de un vestido de fondo que dio una devota para Ntra. Sra., para el cual se compraron 4 varas de fondo a 51 reales y 4 y media de olandilla, galón y fleco para guarnecer el manto y pollera, seda y hechura. Total 344 reales."

Se inició el pleito con los agustinos por la propiedad de las imágenes. Al dar las cuentas el 5-5-1724, está sin resolver y en poder del Nuncio en Madrid, llevándose pagados hasta el momento 406 reales.

1724-1727.- Se hicieron dos velos para el altar, uno de seda y el otro con guarnición de galón de oro fino con cordones, colonia y cabezón.

"Se hizo una guarnición de puntas anchas de plata para el manto y basquiña de Ntra. Sra. en que entraron 31 puntas las cuales pesaron 74 pesos y cuarto. La hechura de cada una llevó el Maestro que las echó 10 reales y todo su costo importó 1410 reales". Según el Diccionario de la Real Academia, el peso es una moneda imaginaria que no llega a los 15 reales. Haciendo el cálculo estos 74,25 pesos salen a 14,81 reales cada uno.

Hay un auto de D. Francisco Miguel Moreno, Provisor y Vicario general del obispado de Córdoba, de 15-09-1724, por el que ratifica el del 02-06-1722 después de oír las alegaciones del convento sobre la propiedad de las imágenes. (Ver pleito sobre la propiedad de las imágenes). Sin embargo en las cuentas se habla de haberse perdido el pleito por la propiedad de las imágenes en el juzgado eclesiástico de esta ciudad y encontrarse entonces en el Metropolitano de Toledo. En este período se han gastado 659 reales 7 maravedís en dicho pleito.

1727-1731.- Se hicieron 7 varas de gobierno, 6 plateadas y 1 dorada, un sudario para el Cristo que costó 131 reales unas arañas de plata para el altar aprovechando la plata de las antiguas pequeñas y añadiéndole la que hizo falta. Las hizo José Jiménez de Illescas y costaron 1.766 reales de ellos la hechura costó 425 reales. El mismo platero hizo una lámpara grande de plata para el altar que pesó 320 onzas ; en ella se utilizaron las 64 onzas y 3,5 reales de la antigua.

En el seguimiento del pleito por la posesión de las imágenes en el Metropolitano de Toledo se gastaron 153 reales y 25 maravedís.

Por no tener bienes los arrendatarios de las casas de la Plaza de las Beatas y de la calle Mayor de San Lorenzo se pierden 202 reales y 17 maravedís

1731-1735.- En este período, la procesión sólo salió los años 1733 y 1734.

 

La Cofradía determinó hacer un "estandarte nuevo para sus procesiones por estar viejo el que tenía". Para ello se deshizo el que había y "se quitó el oro de los escudos y los bordados y se quemó y se redujo a plata y se vendió, sacándose 362 reales y 4 maravedís"

El estandarte nuevo es "de damasco negro con 6 escudos bordados en oro y seda guarnecido de galón de oro y seda". Se hicieron borlas nuevas para los cordones del viejo, y dice que "del estandarte viejo se hicieron unas cenefas para las andas"

El costo fue:

11,5 varas de damasco 243 reales

Galón y borlas 530 reales

Bordado de las Imagen y los escudos 2.000 reales

Todo esto según recibos de Diego de Paniagua y Juan A. Vázquez

Por la hechura del estandarte 30 reales

Componer la Cruz, vara y remates 8 reales

Dorar y cincelar la vara 90 reales

En 1732 a la Virgen chiquita se le arregló la basquiña y se le hizo manto nuevo de felpa guarnecido de galón de seda blanca.

Se doraron las potencias del "Niño" y la diadema. El gasto fue de 227 reales. No hay otra referencia al "Niño", por lo que no es posible saber si se trata de un Niño Jesús o es que llaman "Niño" al Cristo de la Virgen chiquita por la ternura de la escena. Personalmente, en una ocasión, y en San Pablo, le oí decir a una mujer que estaba mirando a la Virgen : ¡Qué pena, la madre con su niño muerto en brazos!

Alonso Gómez doró las varas del palio y pendón.

El pleito por la posesión de las imágenes tuvo en este período un gasto de 30 reales por un 1 testimonio y 3 escrituras que realizó Francisco de Calatrava, escribano público.

Por primera vez aparece el gasto "por portear unas bancas desde S. Agustín a la Plza. de Abades para que el Patrono y los caballeros que le habían de acompañar estuviesen sentados hasta que llegara a dicho sitio la cofradía donde tomaría el estandarte el dicho Patrono". No consta la razón de alejarse tanto de San Agustín, pero surgen dos hipótesis: ¿Iban a la Catedral o a las monjas de Santa Clara-. Personalmente me inclino por ésto último, teniendo en cuenta que en 1754, al hacerse hermanas las monjas de Santa Marta, se contrae el compromiso de visitarlas con la procesión el Viernes Santo.

También por primera vez, aparecen en los documentos, haberse celebrado una misa de Espíritu Santo por la elección de Hermano Mayor y haberse dado una comida a los presos de la cárcel.

 

1735-1742.- En las cuentas de este período se habla de la música en la procesión a partir de 1735 y a razón de 123 reales cada año.

Se hizo "un novenario a Ntra. Sra. por la falta de agua".

En la aprobación de las cuentas el Visitador advirtió que los 100 ducados que estaban a censo, más otros 300 que también lo estaban y se redimieron y se gastaron contraviniendo los sinodales de este obispado, debían reintegrarse al arca inmediatamente no pudiendo hacerse ningún gasto hasta entonces.

1742-1745.- Se tuvo un pleito para reclamar un censo de 400 ducados impuesto sobre unas casas en la calle del Pilero propiedad de Dº María de Calmaestre, Vda. de Pedro de Cárdenas. A estos autos salió el Hospital de San Jacinto como heredero de D. Pedro Herrera y Córdoba poseedor que fue de las dichas casas, demostrando que el censo estaba redimido. Resulta raro este pleito cuando figura redimido en las cuentas de la Cofradía de 1697-98.

En la aprobación de las cuentas se acordó que a partir de entonces no figuraran en las cuentas los débitos de un vecino de la casa de la calle Mayor de S. Lorenzo que falleció y no dejó bienes, así como 73 reales que dejó a deber la 3ª cuadrilla que sacó el paso en 1737.

Se reintegraron al arca 100 Ducados de los 400 pendientes.

Aunque no hay en la Cofradía ningún documento que haga referencia al tema, en 1744 el obispo D. Miguel Vicente Cebrián publicó un edicto "contra los abusos en procesiones de semana santa y veneración de sus sagradas funciones". (Archivo Catedral de Córdoba, Tomo 41, ff. 52r-53v) Por él se suprimen las representaciones de la Pasión, las procesiones nocturnas, los "refrescos y agasajos" y los cubrerrostros, limitándose la participación de las mujeres y dejando reducidos los disciplinantes a una actitud simbólica: "no se permita en dichas procesiones otras penitencias que la disciplina de sangre con madexa".

1746-1749.- De fecha dos de mayo de 1746, se conserva un inventario que se incluye en el apéndice documental, sin embargo aquí se llama la atención sobre el número de varas del palio, que de las ocho primitivas ha pasado a seis.

Al aprobarse estas cuentas el 9 de marzo de 1750, el Sr. Visitador mandó que "por lo tocante a los setecientos sesenta y seis reales y seis maravedís que dejó debiendo Pedro Pablo de arrendamientos de las casas de la Plazuela de las Beatas hasta el año de setecientos cuarenta, se vendan desde luego con intervención de los oficiales que señale la cofradía, los cortos bienes que se dice pusieron recogerse de dicho deudor de cuyo importe se haga cargo en las primeras cuentas, excluyéndose de ellas la restante cantidad del débito mediante el ningún recurso que resulta haber para su cobranza. Y para evitar en adelante en el modo posible semejantes quiebras no se hagan arrendamientos de las casas de esta cofradía a sujetos que no sean abonados o que no den fianza o seguro de pagarlos."

En 1750 no hubo procesión.

 

En las cuentas sigue figurando como incobrada la deuda de Pedro Pablo de 766 reales y 6 maravedís."

En el Cabildo que se celebró el 25 de enero deste presente año de setecientos cincuenta se acordó se hiciese un retablo en madera de Segura tallado para el altar de Nuestra Señora de las Angustias su titular con arreglo a la planta que para ello se formó, el que se ajustó con Diego Fernández Maestro de tallista y vecino desta ciudad en nueve mil reales a cuya cuenta ha pagado dicho Hermano Mayor al referido maestro por lo que hasta el presente tiene hecho, un mil y doscientos reales como consta de su recibo, más treinta reales a Don Miguel Cantarero Maestro en dicho arte por dicha planta que formó."

Pedro Pablos de León, vecino de la casa de la Plaza de las Beatas murió debiendo 766 reales y 6 maravedís. Para compensarlo se recogieron "unos cortos bienes" (1 cuadro de la Purísima y un cofre con llave) que permanecían en poder de los herederos de Antonio Velazco, Hermano Mayor fallecido. El Obispo mandó al aprobar las cuentas de 1749 que se vendieran, pero por "no haber habido comprador" se depositaron en casa del Hermano Mayor actual. El cofre se vendió en 1752 por 33 reales en que fue apreciado.

1751.- No hubo procesión

1752.- El 23-1-1752 se acordó con Juan Xavier Cano de la Vega la hechura "en madera con ojos de cristal de un San Juan y la Magdalena " por 375 reales para el retablo de Ntra. Sra. de las Angustias. Se firmó el finiquito el 24-3-1752.

No hubo procesión.

Consta que en el retablo se pusieron varios espejos que se trajeron de Cádiz y costaron 370 reales.

Don Manuel Moreno Valero en su estudio sobre la Cofradía de Nuestra Señora del Rayo, dice que este año, dicha Cofradía alquiló para la procesión "dos túnicas a la Cofradía de las Angustias y veintiseis a la del Calvario"

1753.- Consta en las cuentas "que estando en el ánimo de sacar la procesión del Viernes Santo de este presente año, pusieron el paso de Ntra. Sra. diversos devotos para llevarlo en hombros en ella, dando de limosna para esta Cofradía cierta cantidad de maravedis, lo que no tuvo efecto a causa de embarazado el temporal de dicho día la salida de dicha procesión, reduciendo dichos devotos su oferta y obligación a demandas que se hicieron el día de Lunes Santos y en los de Pascua de Resurrección".

Se sacó la Virgen en procesión por el Compás de San Agustín el día 24 de abril, tercer día de Pascua de Resurrección. Por la mañana hubo fiesta en la Capilla y por la tarde la procesión. Se juntaron de limosna 267 reales y el gasto fue de 426 reales.

En las cuentas, se habla de una cinta que se le pone a la imagen y después queda de propiedad de la Sacristía. Este dato de la cinta, sin especificar lo de la Sacristía, figura en muchas ocasiones, lo mismo que el gasto para la cinta de la llave del Sagrario; la cosa queda aclarada en las cuentas de 1767: la Virgen llevaba la llave del Sagrario donde quedaba en depósito el Santísimo el Jueves y el Viernes Santo.

1754.- El 24 de enero Diego Fernández firmó un recibo de haber cobrado 50 reales que restaban del costo del retablo.

Hubo procesión.

Se hizo un banco para poner la Virgen en un altar portátil en la Capilla Mayor. Posiblemente se trate de haber hecho el Septenario en el Altar Mayor.

Seguramente refiriéndose al Camarín, ya que este era semicircular, se dice en las cuentas de este año: "Después de acabado de sentar dicho retablo se pintó para su adorno de colgadura su circunferencia y pagó por todo ello a Luis Gómez, Maestro de pintor 280 reales de vellón".

El 21 de abril, el Hermano Mayor, D. Antonio Gómez de Aguilar, previa aprobación de Cabildo y teniendo en cuenta "el zelo, afecto y devoción que tenían las religiosas del Monasterio y Combento de Santa Marta", entre las cuales había bastantes hermanas de la Cofradía, firma un convenio con dicho convento por el que la Hermandad se comprometía a "entrar el Paso con dha. Santa Ymagen en el patio de dicho Combento para que dhas. Relixiosas tengan el consuelo de verla, adorarla y darle los cultos que cada una pueda según su devoción".

1755.- El 12 de junio, Luis Joseph Gómez Rodríguez comenzó el dorado del retablo "no siendo de su cuenta el pintado de adornos, ni estofado de ángeles, ni santos, ni escudos de armas". El costo fue de 369 reales y estofó los ángeles y pintó los escudos.

Se vendió el lienzo de la Purísima de la deuda de Pedro Pablo de León en 6 reales. Del retablo viejo se quitaron cuatro cuadros, (En las cuentas de 1762-63 se dice que uno era un Ecce Homo y otro un Jesús Caído que aún no se habían vendido) dos quedaron en poder del Hermano Mayor, y los otros dos, se los llevó para dar por ellos lo que los valore "un inteligente", D. Francisco de Avila, Presbítero y hermano de la Cofradía.

1756.- Llovió y no hubo procesión.

"En lugar de la cinta que tiene de propina la sacristía de dicho convento se le dio el galón de un velo viejo de Nuestra Señora".

Se hicieron "caídas de damasco para las andas".

Consta en las cuentas que se seguía llevando el palio.

Se terminó la talla del retablo al añadirle "24 golpes de talla que para mayor gracia y adorno se han colocado en el banco o pedestal de dicha obra"

1757.- El 20 de mayo el dorador Luis Joseph Gómez Rodríguez firmó el finiquito del retablo incluyendo "dorado, estofado y plateado de los niños que están en las cartelas.... San Juan y la Magdalena.. .. barandillas, los santicos del banco, cruz, candeleros, atriles, evangelio y palabras con lo que se concluyó el dorado y adorno del retablo y altar" En total 1.747 reales. No se doró el Sagrario que ya había y "necesita volverse a dorar por lo que difiere de los demás".

No hubo procesión. Sin especificar día, se habla de una procesión general "a la Cabeza de San Gregorio ostiense". Según Ramírez de Arellano, por orden del Rey, la cabeza de San Gregorio, Obispo de Hostia, recorría las capitales del reino para bendecir los campos "para el exterminio de la langosta". En Córdoba la procesión tuvo lugar el 23 de enero de 1757 desde la Catedral hasta el Campo de la Verdad, donde se "exsorcisó la langosta", volviendo nuevamente a la Catedral. Asistieron : "Cabildo, Clero, Religiones y Cofradías". (Paseos por Córdoba, pág. 131 y 132)

1758.- No hubo procesión.

En la aprobación de las cuentas, el 1 de Septiembre de 1758, el Visitador D. Francisco de la Cruz Ximena y Muñoz mandó al Hermano Mayor Don Antonio Gómez de Aguilar "que continuando su conocido temor y devoción a la dicha cofradía y su soberana y Santa imagen omita en cuanto sea posible el gasto de agasajos, procurando que los que sean precisos e inescusables para exitar las limosnas y mayor culto se de y hagan en días en que no se ayune por el daño que se puede ocasionar y reservándolos para otros días en que con libertad se puedan consumir".

D. Manuel Moreno Valero, en su estudio sobre la Cofradía de Ntra. Sra. del Rayo dice: "En 1758 surgió un conflicto entre la Cofradía de la Virgen de las Angustias y las restantes de la capital, porque aquella pretendía llevar en su procesión cera de cuatro pabilos. Esto suponía un costo no aceptable para la economía de las restantes, que cada año tenían que pagar el alquiler de la cera consumida. Llevar cuatro pabilos en lugar de uno era someterse al cuadruple gasto por consumir cuatro veces más y esto sólo lo podían hacer las Cofradías de élite. Todas las demás se opusieron y el pleito fue fallado a favor de las más débiles y entre todas ellas pagaron los costos originados"

1763.- En las cuentas, figuran como hermanas de la Cofradía las monjas de las Nieves, Santa Clara, Santa Marta, Santa María de Gracia, Regina y Espíritu Santo.

En las mismas cuentas figura el gasto de eclesiásticos llevando el palio en la procesión y un gasto de unas fundas de bramante para las varas de plata, (Antes no figura el gasto de dichas varas, posiblemente se refiera a las del palio) También figura el gasto de 30 cordones para las túnicas, Seguramente son los cíngulos.

1764.- En las cuentas figura gasto de procesión.

1765.- Andrés de Armenta, Hermano Mayor, pidió permiso al Sr. Visitador para hacer "andas nuevas de madera con sus cartelas de plata" porque las que hay están "maltratadas e indecentes" El Visitador general Don Francisco de la Cruz Ximénez dio el permiso el día 6 de febrero.

El 27 de enero, el platero José de Góngora, hermano de la Cofradía recibió 3.000 reales para la plata de las "cartelas y chapas de plata"

Este año no hubo procesión.

 

1766.- El día 31 de mayo se encargó un paño de felpa negra para los entierros. Empezó el trabajo el bordador Antonio Vázquez pero por fallecer lo terminó su hija María Vázquez. José Farfán, maestro de bordador, apreció a requerimiento de la Cofradía el paño en 500 reales.

Se perdonaron a Lucas de Castillo lo que debía de renta en la casa que vivía por estar "muy anciano y pobre".

1767.- Este año no hubo procesión.

Queda explicado lo de la cinta de la llave en la partida que dice: "Por una cinta para la llave del depósito del Monumento que queda después de propina a la sacristía, y de alfileres para vestir dicha imagen a quien se le echa dicha llave, 15 reales y 24 maravedís."

Sobre las andas se dice en las cuentas: "... en atención a no haberse continuado dicha obra ni saberse cuando se continuará, esté pronto el dicho José de Góngora a entregar dicha cantidad..." El día 7 de noviembre en la aprobación de las cuentas, el Sr. Visitador manda recoger el dinero de las andas dando el recibo correspondiente.

Falleció el Hermano Mayor Andrés de Armenta y el 16 de agosto el prior de San Agustín firmó haber dicho 30 misas rezadas y una cantada por el eterno descanso de su alma.

1771.- Según D. Rafael García del Prado, "este año quedó ultimado el trono dorado, en que hoy está la Sagrada Imagen con los cuatro evangelistas, por los mismos que hicieron el Retablo de nuestra Capilla de la Virgen de las Angustias."

1776.- El tema de los convites vuelve a ser actualidad y el Visitador del Obispado Licenciado Don Alvaro Zambrano dio un Decreto fechado el 27 de marzo prohibiéndolos bajo pena de excomunión mayor late sententiae sin admitir ninguna excepción. Este documento lo firmaron las Cofradías del Santo Entierro, Nuestra Señora del Rayo, Nuestra Señora de los Dolores y Nuestra Señora de las Angustias.

1777.- Carlos III publicó un decreto dirigido a los obispos en el que manda: "...en vuestros distritos y jurisdicciones no permitais disciplinantes, empalados ni otros espectáculos semejantes que no sirben de edificación y pueden servir a la indeboción y al desorden en las procesiones de Semana Santa, Cruz de Mayo, rogativas ni en otras algunas, debiendo los que tubieren verdadero espíritu de compunción y penitencia elegir otras más racionales y secretas y menos expuestas con consejo y dirección de sus confesores . Ni consentireys procesiones de noche, haciéndose las que fuere costumbre y saliendo a tiempo que estén recogidas y finalizadas antes de ponerse el sol para ebitar los inconvenientes que pueden resultar de lo contrario". (Archivo General del Obispado de Córdoba. Provisorato, Asuntos ordinarios, Leg. 45, f . 16r) Este decreto marcó el punto y final del caracter "de sangre o de disciplinantes" que además de la nuestra ostentaban otras Cofradías.

1797.- El Hermano Mayor Francisco Salgado Salcedo pidió la reducción de misas y fiestas por motivos económicos, siéndole desestimada la petición.